domingo, 26 de abril de 2015

MAYO 2015. Desayuno en Tiffany's, de Truman Capote



‘Desayuno en Tiffany´s’ probablemente no sea la mejor novela de Truman Capote porque, la verdad, resulta imposible que alguien pueda escribir otro libro tan bueno y estremecedor como ’A sangre fría’ ; o uno que retrate de modo perfecto la adolescencia como ‘Otras voces, otros ámbitos’. Y eso por no hablar de sus prodigiosos cuentos; y en la colección titulada ’Música para camaleones’ pueden encontrarse algunos que lo confirman (todos traducidos en Anagrama). Sin embargo, ‘Desayuno en Tiffay´s’, una novela breve de escasamente noventa páginas, contiene algunos de sus momentos más tiernos, divertidos y, sobre todo, a uno de los grandes personajes de Capote: la joven y seductora Holly Golightly. 

El universo literario de Capote es el Profundo Sur de Estados Unidos, donde nació el propio escritor (1924-1984). Y allí se desarrollan todos sus libros, con unos personajes extraños y atractivos, raros y al tiempo muy próximos, siempre de edad madura pero vistos por un niño excepcionalmente observador. Con un estilo que parece sencillo y atrae desde la primera fase, ofrecen múltiples variaciones sobre el modo de habitar este mundo de un modo digno y, además, lleno de gracia y sensibilidad, nada sensiblero, sin embargo. 

‘Desayuno en Tiffany´s’ –con su referencia directa a la famosa joyería de Nueva York– transcurre, sin embargo, en la ciudad de los rascacielos que hicieron exclamar a más de uno, al verlos por primera vez: “¡Qué buenas ruinas serán!” Allí, Holly Golightly, una chica con gran encanto, que se ha negado a seguir una carrera de actriz en Hollywood, parte corazones, toma cócteles y parece ir tirando a base del dinero suelto que le dan sus acompañantes para la propina de los servicios en los restaurantes y clubs de moda. Estos acompañantes van desde un millonario con inclinaciones nazis, a un presidiario a Sing Sing, al que Holly visita semanalmente; por un dinero, claro. También un barman o el vecino del apartamento de arriba, un aspirante a escritor que es el que narra la historia. 

Inocente y tremendamente astuta; auténtica y encarnación de la máxima sofistificación, Holly vive sin pasado –aunque el pasado termine echándosele encima–, desterrada de todas partes y sin deseos de pertenecer a nada ni a nadie. Su historia de fiestas absurdas, de amigos interesantes y superficiales, adquiere un tono musical que una vez leído, jamás se olvida. Sus andanzas constituyen una especie de canción, triste y pegadiza en ocasiones, risueña y cómica hasta provocar las carcajadas en otras. Nunca solemne, en todo momento dispuestas a divertirse, Holly aparece rodeada de un aura tan frágil que parece a punto de romperse a cada frase. Pero la chica encantadora continúa –“Eso sí que es tener estilo”, se dice de ella en el libro–, consciente y, simultáneamente alocada, y dispuesta a lo que sea con tal de ser la mujer de mundo de su imaginación. Una mujer muy atractiva y mundana, aunque inalcanzablemente próxima. 

En la película que rodó Blake Edwards sobre el libro, Holly era una Audrey Hepburn en su mejor momento. Ahora que se están haciendo ‘remakes’ de películas que no tuvieron el menor interés en sus primeras versiones, alguien podría acordarse de rodar otra nueva ‘Desayuno en Tiffany’s’ (o ‘Desayuno con diamantes’, como se tituló en español), con una Winona Ryder, por ejemplo, de protagonista. Difícilmente defraudaría, como sin duda nunca defrauda el libro. 

NOS VEMOS EL PRÓXIMO JUEVES 21 DE MAYO, EN LA BIBLIOTECA DEL CENTRO CULTURAL AZARBE A LAS 20 h.

miércoles, 25 de marzo de 2015

Abril 2015. El siglo de las luces, de Alejo Carpentier.


Narrada desde el punto de vista de Sofía y Esteban, El Siglo de las Luces nos habla de la Revolución Francesa situada en las Antillas. Así, se desarrolla la evolución ideológica de estos dos personajes y de Víctor Hugues, un comerciante portador de ideas revolucionarias a las islas.
Sofía, hija de un comerciante de la ciudad de La Habana, es una adolescente educada por monjas y lecturas edificantes. Cuando muere su padre, considerado como hombre ejemplar, Sofía, Carlos (su hermano mayor) y su enfermizo primo Esteban, conocen a un joven comerciante de Port-au-Prince, Víctor Hugues, de origen francés. Es un hombre de mucha energía e ideas avanzadas que pronto se hace amigo de los huérfanos. Primero, arregla su casa, y más tarde, ayuda a los jóvenes para que las ideas de la Revolución Francesa: libertad, igualdad y fraternidad, se alberguen en sus mentes.
Aunque, al principio Sofía sentía una cierta aversión a los hombres de color ya que tiene los prejuicios naturales dados por su alto nivel social, como por ejemplo, cuando Víctor lleva a un médico mulato, el Doctor Ogé, para curar al asmático Esteban, y esta dice: “Pero…¡es un negro!”, a lo que Víctor contesta: “Todos los hombres son iguales”. Lo cierto es que al final de la historia demuestra haber superado completamente este prejuicio. De esta manera empieza poco a poco el esfuerzo por la liberación. Se atreve a reconocer ante sí misma que nunca ha querido a su padre: “Estoy cansada de Dios; cansada de las monjas; cansada de tutores y albaceas… etc.).
Inmediatamente, la historia presenta a una Sofía serena y pragmática: cuando viene Ogé con la noticia de que empieza la cacería de los masones a los que Víctor y él pertenecen, decide rápidamente lo que hay que hacer. Y así, pasan los días escondidos en la finca de la familia, hablando sobre la Revolución, tema que empieza a apasionar a Sofía, aunque a ella le interesen más bien los asuntos concretos y no generales, como la condición de la mujer y la educación de los niños. Sofía, que ya se sentía una mujer, empezó a sentir una cierta atracción por Víctor, aunque cuando él se le acerca lo rechaza, durante el viaje a Port-au-prince, en el barco, se entrega a él.
Sofía no llega con los demás al destino fijado ya que hay un tumulto en Port-au-Prince. Víctor pierde ahí todos sus bienes, y viaja a Europa en compañía de Esteban. Ahora, nos adentramos en el mundo político de la revolución. Bajo la mirada de Esteban, testigo de los cambios que se dan en el carácter de Víctor cuando sube al poder en función de Comisario Revolucionario, llena de desaprobación y asco, observamos a Víctor y el desarrollo de la Revolución, esta, pero, llena de contradicciones. Esteban, al regresar del viaje de Cayena a Paramaribo, y volver a la casa familiar, encuentra la casa ordenada, el cuadro del padre otra vez en la pared y a Sofía casada con un hombre de muy buena familia y mucha capacidad. Él logró levantar el negocio familiar, y ahora son ricos. Así, Esteban, atemorizado, pensó que Sofía se había reinstalado en el mundo de los comerciantes, al lado de su marido. Y así era en parte. Sofía se presentó siempre como mujer ejemplar, e hizo grandes esfuerzos por salvar a Jorge cuando estaba preso de una gravísima enfermedad. Pero, en secreto, estaba haciendo sus maletas, llenándolas de las más y mejores ropas. Ahora, Sofía, aparece como un personaje misterioso, de doble vida, que Esteban no es capaz de comprender. Pero esto se resuelve pronto: Sofía, después de la muerte del esposo, se dispone a ir a Cayena, donde está Víctor. Esteban, presa de pánico, quiere hacer todo lo posible para evitar esta huida, pero aún así, no lo hace.
Así, Sofía se encuentra con Víctor, y este le narra los últimos acontecimientos, y como supo defenderse de sus enemigos y de que el Cónsul Bonaparte lo escogió para que se hiciera cargo de Cayena: “Te habrán dicho que tuve la mano dura, durísima. No podía ser de otro modo. Una revolución no se razona: se hace”. Sofía, que no tiene nada que contar y piensa que su vida no tiene sentido al lado de la de Víctor, se calla, no quiere hablar de su vida. Y, se vuelve a sorprender de su sensualidad: “De pronto, sus brazos, sus hombros, sus pechos, sus flancos, sus corvas, habían empezado a hablar…”.
Sofía empieza a hacerse cargo de las cosas de la casa y se ve a sí misma como una persona útil y sueña “con realizar grandes cosas, un día, junto al hombre al que se había atado”. Aún así, Sofía, se va desengañando; Víctor, el mismo que trajo a América el Decreto de la abolición de la esclavitud, ahora repite las palabras de su nuevo ídolo, Napoleón. Sofía, le sigue admirando, es el mismo de siempre, hasta que recuerda que bajo su mismo techo, se estaba organizando una matanza de negros, una sangrienta y vasta matanza. Ya no es el mismo Víctor. De la lección que le dio a Sofía cuando todavía era una niña, ahora, dirigirá la cacería de negros, de sus “iguales”, que se escaparon para no volver a ser esclavos.
Esta cacería resulta desastrosa, Víctor cae gravemente enfermo y Sofía lo cuida abnegadamente. Pero ahora, es capaz de ver la verdad, Víctor es un político enajenado por el poder, y nada podrá hacer a su lado, así que se tendrá que ir. Víctor trata de detenerla, confiando en la atracción física, pero ni esto funciona: “La abrazó fuertemente sin hallar resistencia: lo que se le ofrecía era un cuerpo frío, inerte, distante, que se prestaba a todo con tal de acabar pronto”.
De esta manera, Sofía se va a Madrid donde, después, vive junto con su primo Esteban hasta que estalla el levantamiento popular contra Napoleón. Finalmente, Sofía hace “algo” que cree justo. Una acción suicida en la que Esteban la acompaña, pero nada más como su segundo. Sofía muere en la revolución contra Napoleón, ídolo de Víctor. Ese es el punto culminante de lo que empezó como rebeldía contra el padre, contra el esposo y contra el amante. Sofía, al parecer, cree que su acción suicida puede hacer algo contra este mundo y eso le da la grandeza que Víctor nunca ha podido lograr. Todos son, al final, representantes del mismo mundo, encerrados en un estrecho mundo egoísta. Sofía y Esteban mueren en el tumulto; “nadie supo más de sus huellas ni del paradero de sus carnes”.

NOS VEMOS EL PRÓXIMO JUEVES 16 DE ABRIL A LAS 20 h. EN LA BIBLIOTECA MUNICIPAL

sábado, 28 de febrero de 2015

Marzo 2015. El afinador de pianos, de Daniel Mason


En plena época victoriana, el prestigioso y apacible afinador de pianos Edgar Drake, especializado en los delicadísimos Erard, es requerido por el ejército colonial británico para hacerse cargo de un ejemplar muy especial, que se halla en posesión del erudito comandante médico Anthony Carroll, quien apacigua a las tribus lo cales con su dominio de la música y la poesía. Carroll había exigido el preciado instrumento tiempo atrás como condición para permanecer en su puesto en el corazón de la selva birmana, y continuar así con su estratégica misión pacificadora.

La historia se desarrolla en 1886, en las selvas de Birmania. El protagonista, un hombre de mediana edad llamado Edgar Drake se le encomienda por orden del Departamento de Guerra Británico el reparar un raro piano Erard de cola perteneciente a un doctor del Ejército llamado Anthony Caroll. Caroll, quien es raíz de muchos mitos, encargó que le enviaran su piano con el fin de lograr la paz y la unión entre los príncipes de Birmania para así fomentar la expansión del Imperio Británico. Debido a la extrema humedad que habita en el clima tropical, pronto es catalogado como inservible y horriblemente desafinado. La "misión" de Drake se vuelve vital para los intereses estratégicos de la Corona. Lo que comienza como una simple aventura militar lleva a un remolino de complots e intriga mientras que el médico de la milicia es culpado de traición, el afinador de pianos recurre con el cirujano mayor en contra de los deseos del personal militar, e inesperadamente está rodeado de un exuberante entorno lleno de expectación.

La acción se inicia con una carta, fechada el 24 de octubre del año 1886 y remitida por el Ministerio de Defensa Británico, enviada a Edgar Drake, un afinador de pianos que vive apaciblemente en el Londres victoriano con su joven esposa Katherine (él tiene 41 años). Se solicita su colaboración para afinar, en Birmania, un delicado Erard propiedad del Comandante Médico Anthony J. Carroll. Aunque con métodos poco ortodoxos, el comandante Carroll ha conseguido pacificar la turbulenta región de los montes y meseta de Shan y el ejército ha accedido a sus “caprichos” -primero el envío del piano y después de un afinador que lo recompusiera tras el viaje a lomos de elefante- ante la amenaza de no continuar con su trabajo. 

Se trata, sin duda, de un militar atípico. Drake “pensó que aquel doctor le iba a caer bien; no era habitual hallar palabras tan poéticas en las cartas de los militares. Y él sentía un profundo respeto por los que encontraban un lugar para la música en sus obligaciones” (pág. 32). El encargo supone para Drake todo un reto, no tanto físico como personal, y después de un largo viaje por el Medio Oeste e India, llega finalmente a Birmania, que le atrapa con la misma fuerza que la hermosa Khin Myo. El afinador realiza su cometido e incluso da un concierto para una selecta audiencia interpretando a Bach. Pero Carroll quiere ahora algo más de Drake: que le ayude en el desarrollo de su trabajo y su particularísima visión de la relación con los nativos. Y como todas las locuras también esta acaba en tragedia: “Y si no hablan de las lluvias, ni de Mae Lwin, ni de un afinador de pianos, es por el mismo motivo: porque llegaron y desaparecieron, y la tierra volvió a secarse enseguida.” (pág. 372).

El volumen se divide en dos partes claramente diferenciadas -incluso formalmente-: el viaje y la estancia en Birmania. La primera resulta un tanto extensa, y no por las doscientas páginas que debemos leer hasta encontrarnos con el excéntrico comandante Carroll, a quien ansiábamos conocer desde la referida carta, sino porque algunas de las sub-historias narradas por algunos compañeros de viaje se antojan superfluas y un tanto inconclusas. 

La segunda parte es mucho más poderosa y es entonces cuando somos verdaderamente conscientes de la dimensión artística de la obra y de la potencialidad narrativa de su autor. La simbiosis Drake-Carroll tiene la misma fuerza dramática que aquella entre Marlow y Kurtz: “Dicen -escribe Drake a su esposa- que un hombre obsesionado por un piano tiene que ser propenso a otro tipo de excentricidades, que no habría que confiar en él ni destinarlo a un puesto tan crucial. […] me cuesta aceptar ese punto de vista, pues si cuestiono al doctor me cuestiono a mí mismo.” (pág. 181).


Sin duda esta novela tiene un valor intrínseco innegable -verán como no tarda en versionarse para el cine-; y tan cierto como ello es que si Mason logra limar pequeñas deficiencias tonales y dialogales se convertirá en uno de los autores norteamericanos más importantes del siglo que acabamos de estrenar. 

domingo, 25 de enero de 2015

Febrero 2015. Señora de rojo sobre fondo gris, de Miguel Delibes


Considerada como una declaración pública de amor, del autor hacia su mujer, Señora de rojo sobre fondo gris narra, en forma de monólogo, los recuerdos de un pintor sumido en una grave crisis creativa, que cuenta a su hija, el proceso de la enfermedad y muerte de la madre. Su relato se centra en dos acontecimientos: la detención de su hija y su yerno por motivos políticos y, fundamentalmente, la enfermedad y muerte de su mujer, Ana, a los cuarenta y ocho años de edad. Ana contagiaba una sensación de belleza y plenitud que cobró su verdadero alcance sobre el fondo gris de lo cotidiano y los sinsabores de la enfermedad.
Un canto al amor, que expresa la propia angustia del autor frente a la pérdida de los seres queridos, y su temor a la muerte.
Nos vemos el próximo jueves 19 de febrero a las 10 h en la Biblioteca Municipal, Centro Cultural Azarbe

miércoles, 17 de diciembre de 2014

domingo, 23 de noviembre de 2014

Diciembre 2014. Historias de la Alcaráma, de Abel Hernández


Para el próximo Diciembre os proponemos la siguiente lectura.

Recordar, nos vemos el próximo jueves 18 de Diciembre, en la biblioteca del Centro Cultural Azarbe a las 20 h.

Historias de la Alcarama es la crónica de un tiempo y unos lugares en los que todos, de una u otra forma, podemos ver algo de nosotros mismos: el mundo de la civilización rural, contado a partir de la historia de Sarnago, pueblo natal del autor, hoy abandonado, y de la comarca de la Alcarama , en las Tierras Altas de Soria. Con sencillez ejemplar, el autor nos relata la extinción de ese mundo. Una especial sensibilidad y un gran amor por la tierra recorren la obra y emocionan al lector desde la primera página. Crónica sobria y emotiva, sencilla y sabia, describe lugares, hechos y usos, ritos y cosechas, el ciclo de la naturaleza y el de la vida de los personajes que poblaron esa tierra en abandono. En palabras de Antonio Ferres: «He leído con mucho placer Historias de la Alcarama. El relato es tan completo que me parece haber vivido en esa tierra. Sin duda que sólo podía escribirlo una persona que hubiera pasado allí su infancia, su juventud y muchos, muchos años... En Historias de la Alcarama todo va hacia atrás, y las tierras y la Historia renacen...».